Hace apenas algunos días,el diccionario de Oxford dio a conocer que uno de las palabras que agregaría a
su acerbo este año sería selfie. Para los que no están al tanto de que se trata o qué significa, selfie se
refiere a las autofotos, esas imágenes tomadas, generalmente con un celular o
cámara digital, frente a un espejo o haciendo contorsionismo para lograr con la
propia mano capturar la cara o el cuerpo del mismo fotógrafo.
Ahora bien, uno puede preguntarse por qué razón este
concepto alcanzó el status de palabra oficial, apañada por el principal
diccionario de la lengua inglesa. Por un lado, porque de un tiempo a esta parte
los responsables de confeccionar dicho diccionario han tomado una postura mucho
más abierta hacia los nuevos conceptos y prácticas derivadas de las nuevas
tecnologías, aceptando que la gran extensión y uso de ciertos conceptos, como
es el caso de selfie o sexting (enviar mensaje con contenido erótico) o to gif(la acción de hacer un gif animado).
Por otro lado, porque gracias a una de esas conjunciones
inesperadas entre Internet, smartphones con cámara de fotos y redes sociales,
las selfies se han convertido en una de las manifestaciones más
populares en Internet en la actualidad.
Uno de los términos que más de moda se han puesto en los
últimos años, al menos si hablamos de tecnología y, en especial, de fotografía,
es “selfie”. Traducido coloquialmente al castellano como “autofoto”, el selfie es un tipo de foto que ha obtenido una enorme popularidad en tiempos
recientes a través de la red. No es, ni mucho menos, un invento de nuestro
siglo, sino que sus orígenes se remontan a la antigüedad, mucho antes de lo que
pudiéramos imaginar.

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