martes, 6 de diciembre de 2016

La tecnología al servicio de los selfies.



Nos gustaría ver cómo reaccionaría la señorita Anastasia o el propio pionero Robert Cornelius si conocieran la situación actual de los selfies. Posiblemente se escandalizarían por ver que las autofotos se utilizan de forma habitual para dejar salir nuestro lado más sensual, pícaro y juguetón. Algo muy distinto a 1900, cuando los selfies eran, o muy serios, o un poco divertidos y locos, propios de una sociedad que estaba estrenando un nuevo tipo de tecnología. Hoy día todo es distinto.


Los fabricantes saben que los selfies son los que mandan para muchos usuarios. Son numerosas personas las que deciden adquirir un móvil dependiendo de si tiene una buena cámara para selfies. Y en este sentido os podemos hacer algunas recomendaciones. Dejamos de lado el iPhone, porque no es precisamente lo mejor para las autofotos. Su competencia sí que tiene móviles interesantes para ello. 





Por ejemplo, el Samsung Galaxy Note 4 tiene un sistema de disparo rápido que no requiere esforzarse demasiado para hacer fotos con la cámara frontal. Su tamaño también ayuda para capturar mejor nuestro rostro en todo su esplendor.

Por último, hay selfies que se han hecho famosos, pero no por los mismos motivos que los anteriores ejemplos. Se trata de los selfies que han puesto en peligro las vidas de quienes han aparecido en ellos, o incluso que han muerto en el proceso. Han sido varias veces las que se han registrado accidentes solo con la intención de conseguir el mejor selfie. El caso más reciente se produjo en noviembre de este año en Sevilla, donde una turista polaca falleció al caerse del Puente de Triana.



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