Las primeras revistas fueron periódicos literarios o
políticos publicados exclusivamente para los ricos, y demasiado caros para una
difusión más amplia.
La primera ola sostenida de edición de revista popular la
proporcionaron las revistas semanales ilustradas. Su éxito coincidió con el
crecimiento de los movimientos democráticos populares europeos y con los
avances técnicos en la imprenta, que hicieron posible su producción. Las
revistas ilustradas proporcionaron un nuevo, rápido y, sobretodo, vivaz
servicio semanal de noticias, en un periodo de agitación política.
La revolución fotográfica se afianzó contra la voluntad de
muchos editores de revistas de la época, que nunca llegaron a comprendedla por
completo. A partir del invento del daguerrotipo se estableció una batalla entre
fotografía e ilustración, en la cual, curiosamente, cada una de ellas tomó
características de la otra. Los artesanos labraron tales milagros con los
sombreados de líneas entrecruzadas que las ilustraciones tomaron unas
cualidades realistas, rara vez superadas por las primeras fotografías, y los
facsímiles fotográficos impresos en las revistas estaban retocados que parecían
dibujos. La litografía a color, nacida
de los experimentos de Cheret en 1860, llevó el color a las revistas por
primera vez y proporcionó una libertad artística sobre las que se basaron
muchas de las innovaciones aportadas por el Movimiento Moderno en el diseño
gráfico.
La revista L´Art Moderne amplió el papel de la
revista como “documentadota” no sólo de noticias, sino también de cultura
popular y experiencia cotidiana. Las revistas artísticas rompieron
convenciones, convirtiendo la portada, que tradicionalmente había sido un
grabado estándar ornamentado utilizando sin cambios semana tras semana, en un
vibrante cartel ilustrado de actualidad.
En la primera década del siglo XX se empezó a evidenciar que
las nuevas formas de composición de la página en las editoriales comerciales se
desarrollaban de forma bastante autónoma respecto a la vanguardia académica.
Una percusora del diseño moderno aún mas destacada fue la revista deportiva
francesa La Vie au Grand Air fundada en 1890. Para el año 1908 ya había
adoptado un estilo de composición que era el precursor directo de las primeras
revistas fotoperiodísticas. La Vie au Grand Air utilizaba el
fotomontaje, secuencias de fotografías alineadas, recortes e inserciones de
fotografías, que ampliaban el movimiento y la acción de la fotografía
deportiva. No se volvió a ver nada similar durante los veinte años siguientes.


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